


Halajot de Shabat
El Shabat y sus leyes fueron desde siempre el pilar y
emblema del Pueblo Judío. Persecuciones, decretos y condenas, no consiguieron
apartarlo de su creencia, pero a su vez fue el Shabat que mantuvo el espíritu
judío encendido en todo momento, a lo que dijeron nuestros Sabios “más guardó
el Shabat a los judíos, de lo que guardaron los judíos al Shabat”.
En el
campo de concentración de Vilna, nombraron a un muchacho religioso como
encargado del control de los trabajadores.
Un sábado
los alemanes hicieron una visita sorpresa al campamento para comprobar de cerca
el trabajo, cuando los trabajadores salían se dieron cuenta que el “encargado”
no anotaba los nombres, a los que sorprendidos preguntaron por la causa, Idele
el “encargado” respondió soy respetuoso de la santidad del Shabat y no escribo,
amenazado a muerte, Idele declaró: ˇPuedes matarme pero no profanaré el
Shabat!. De pronto y de manera
milagrosa el alemán bajó su pistola y ordenó continuar con el trabajo.
El espíritu del Shabat es resaltar el
nexo entre el ser humano con Di-s.
Por ello y en su nombre, estamos obligados a autoexigirnos la cesación
absoluta de todas las formas de actividad productiva, aunque nos demanden un
esfuerzo mínimo e insignificante, como el encender luz eléctrica o conducir un
automóvil.
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