

Mensaje del Rab
La bondad Divina se vuelve a manifestar en el Día de Kipur
cuando el Todopoderoso fijó un día para el perdón de nuestros errores. ¡Qué enseñanza tan grande es el
concepto de Yom Kipur!, fijar un día en el que toda su esencia es el perdón y
no olvidemos el significado del perdón en nuestra Torá, no es el concepto
normal de aceptar la disculpa del prójimo sino la de borrar totalmente de
nuestro recuerdo, la existencia de los hechos.
Si recordar no siempre es fácil, olvidar muchas veces es más
difícil y la Torá nos obliga a perdonar, pues así dijeron nuestros Sabios:
“Todos los caminos del Creador son Midá kenegued Midá”. El Todopoderoso nos considera de la
misma manera, tal como nosotros consideramos a nuestro prójimo.
Todos los días del año son óptimos para el cambio y el
arrepentimiento, pero el día de Yom Kipur es el más apropiado para realizar ese
cambio que tanto deseamos realizar.
El año judío comienza con la esperanza que simboliza Rosh
Hashaná y el deseo al cambio en Yom Kipur, y culmina con la convivencia en la
mitzvá de Sucot, un periodo completo y único en la vida de todo creyente. Parecería que los acontecimientos se
continúan sin tiempo suficiente para poder captar la profundidad de los días en
los que nos encontramos.
Parecería que en Rosh Hashaná cada uno se encuentra solo en
su mundo con el Creador, en Yom Kipur corrige su vida con el prójimo y en
Sucot, símbolo de la unión del pueblo y la convivencia con el mundo que nos
rodea, eleva a su máxima expresión la razón de la existencia.
“Ma tob umanaim Shebet Ahim Gam Llajad” “¡Qué bueno y
agradable es la convivencia de los hermanos juntos!”. Nuestra responsabilidad por el prójimo es uno de los
principios de nuestra Torá, no solamente cuando se ha de evitar el error ajeno
del que nos tenemos que sentir culpables, si pudimos evitarlo: “Reprochar
reprocharás a tu prójimo y no llevarás con él la equivocación”, sino que
nuestra preocupación llega mucho más allá como escribiera Rabí Moshé Ben
Najmán, el Najmánides, a su hijo en la carta que le enviara desde Israel en la
que le señala: “Escucha hijo... ¿de qué se enorgullecerá la persona?, si es por
su riqueza Hashem hace heredar y enriquece… si es en la sabiduría… encontrarás
que todos son iguales delante de Él.
Por lo que te explicaré cómo deberás comportarte con los demás… todas
tus palabras exprésalas con suavidad… no te fijes en tu prójimo cuando hables y
considera a los demás más importantes que tú, tanto rico como sabio, debes
respetarlo, si es pobre o ignorante, acuérdate que le debes…
¡Qué mensaje de un padre como Rabí Moshé a su hijo!. ¡Qué responsabilidad la que le está
obligando!. ¡Acuérdate a todos les
debes respeto, pues tu responsabilidad te obliga!.
R. Shlomo Wahnon
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